Cuando comencé a "volar" era un marinero, aún adolescente, a bordo de un buque de la Marina Canadiense. Cada noche, en mares calmos o agitados, "volabamos" de barco a barco - por medio de cables y poleas - soldados, ron y algunas otras cosas. Si me hubieran dicho entonces que me iba a pasar el cuarto de siglo siguiente haciendo volar a alguna de la gente más hermosa y talentosa del mundo, les hubiera dicho que estaban locos.
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